“La casa del Compás de Oro” de Begoña Valero

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    Uno de los mayores placeres para quienes amamos los libros es husmear entre las novedades editoriales por ver si damos con alguna novela que nos enamore. Al abrir sus páginas y leer las primeras líneas, ya podemos reconocer el hechizo. Si están bien escritas, nos abandonamos a su magia y deseamos que ese coqueteo inicial se convierta en un emocionante idilio con las palabras que nos mantenga embelesados hasta la última página.

     Como se juntan las manos al rezar, al cerrar las tapas de “La casa del Compás de Oro” siento que acabo de salir de mi último romance con las letras. La novela está escrita por la valenciana Begoña Valero y puesta en el mercado con el prestigioso sello de Grijalbo, que nos obsequia con una edición preciosa, sabedores de que una bella portada custodia mejor el secreto que duerme en sus pliegues.

     Es, sin duda, la mejor novela de ficción histórica que se ha publicado en las últimas décadas. La he leído embriagada de un sentimiento profundo de admiración, casi con veneración, de un modo desvelado y caníbal, pero intentando digerir bien sus nutrientes.

     Cuenta la vida de Christophe Plantin, ese gran desconocido para muchos que revolucionó la cultura en el siglo XVI por ser el mayor impresor y el primer editor desde la invención de la imprenta de Gutenberg. Aparte de Plantin, la novela posee uno de los personajes que más me ha fascinado, intelectual y espiritualmente. Se trata de Luis de Osuna, un hombre con alma de soldado que asoma en el texto tras una emboscada preparada por unos rufianes, y cuya aparición epifánica inunda de luz el relato. Es fruto de la fabulación de la autora, y viste de caballero español que desertó tras luchar en los tercios de Flandes, llevando en la funda de su espada el único cargamento capaz de salvar al hombre de todos los males: la honestidad, la justicia, la integridad, y también, el amor por los libros. Libros que atesoran ideas que abren los ojos a muchos, o les conducen a la hoguera.

     El personaje de Plantin me ha despertado una encantamiento imponderable, probablemente, el mismo que sedujo a la autora al descubrirlo. Mientras permanecía absorta en la lectura, he gustado de imaginar cómo ha debido ser el proceso creativo de la valenciana. Nadie nos había hablado antes de Christophe Plantin. Nadie lo había escogido para contarnos su huella indeleble en las letras. Apenas conocemos quién fue, qué hizo, cómo vivió y cómo murió. Así que, tras el avistamiento del personaje, y seguramente, dichosa de rescatarlo como protagonista de su novela para nosotros, la fantaseo inmersa en una aventura que ha permanecido oculta mientras iba dando cuerpo a la trama. Lo suyo con Plantin ha sido un amor clandestino, auspiciado por el afán de contagiarnos su entusiasmo, después de haberlo ella conocido y amado profundamente.

     Mientras se me escapaban las horas estimulada por el frenesí de la historia, por la viveza de sus anécdotas, me he solazado en sus páginas como quien va sorbiendo un dulce cáliz, al ver cómo la autora, al tiempo que ejercía el oficio con la mayor exquisitez, iba ennobleciendo la literatura. Como el amante amado, este libro es un homenaje a los libros de un modo extensivo. A todos los oficios que forman esta familia que es la letra impresa y a todos los que la aman. A los encuadernadores, impresores, editores, y también, a los libreros y lectores.

     A diferencia de la carencia de emoción que encontramos en un relato histórico, en la novela de Begoña Valero se hospeda la pasión. Está escrita con una prosa de estirpe clásica, sobria, limpia, y pura, que sabe apresar todas las texturas para desabrochar el apasionamiento, el fervor celoso de quien vive lo que se cuenta con los cinco sentidos. Es fácil ver París, Lyon, Caen, Amberes, Bruselas…, oler la tinta de las prensas nunca ociosas en los talleres, saborear la amargura de enfrentamientos entre católicos y protestantes, tocar el cuero que embellece a los libros, y escuchar los latidos de corazones que palpitan con el despertar de afectos de todo pelaje.

     El tiempo en el que ha descansado en mis manos, la chispa indagadora por saber qué sucedió en aquel siglo XVI no solo no ha menguado, sino que las pavesas con las que vivía cada capítulo iban contagiando al siguiente hasta prender en mi ánimo un fuego imposible de sofocar.

     Realidad y ficción se hibridan fecundándose mutuamente y la narración transmite una temperatura casi humana. En ella se albergan celos, venganzas, orgullo, traición, mentiras, pero también encuentran acomodo la lealtad, el honor, la amistad, la disciplina, la vocación, y por supuesto, se aposenta el amor.

     “La casa del compás de oro” guarda fidelidad a esa pócima sagrada de Cicerón que indica que el designio de la literatura es que el libro eduque, divierta y conmueva. La fragua de Begoña Valero ha sabido dar con la alquimia de esa receta milagrosa y ha gestado una novela excelente. El lector aprende, el lector se divierte y el lector se conmueve. Este es el germen del hechizo seductor de los libros que nos enamoran.

     En Begoña Valero he descubierto a una narradora de talla universal, con un instinto certero de saber qué debe decirse y qué debe amagarse para excitar nuestra atención, de qué palabra valerse para que se produzca en nosotros ese secuestro consentido que es leer con locura, una locura venial a la que podemos abandonarnos sin mesura. Crea, recrea, construye, imagina, evoca… La autora valenciana ha conquistado un territorio propio. Plantin ha conquistado a Begoña Valero y ella, de su mano, ha conquistado al lector.

     Con la certeza de fracasar si trato de aparcar mi exaltación, voy a entregarme a ella. Así que hoy no recomiendo, sino que exhorto a que leáis “La casa del Compás de Oro” . Y extiendo mi ruego a Dios, para que los libros, esos lazarillos que conocen todos los caminos, nos contagien su fe cuando nos visite la duda.

     Buenas tardes y buenas lecturas.

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One thought on ““La casa del Compás de Oro” de Begoña Valero

  1. Encuentro apasionada tu reseña que seduce a quien la lee empujándolo a sumergirse en “La casa del compás de oro”. Muy pronto tendré la novela en mis manos y la presentaré en Torrent. localidad donde reside su autora. Quedas desde ya invitada.

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