«Nunca mientas» de Freida McFadden

Mi recomendación de hoy es un thriller trepidante, uno de esos libros que agarra por la yugular de un modo inmisericorde. Se trata de «Nunca mientas» de la best seller Freida McFadden (EEUU, 1980).

No sé cuál es el secreto de esta novela. Tal vez, el convertir a un ser inanimado, la casa, en un personaje más de la historia, sea parte de ese secreto. Una vez entras en ella, en la casa y en la novela, no puedes parar de leer. La narración te engulle, te hipnotiza sin remedio.

Para el logro de tan misterioso hipnotismo, la exitosa autora se sirve de una historia sencilla. Pocos personajes, los justos para crear una situación conflictiva que, poco a poco, resulta asfixiante. La cuestión es cómo sembrar la intriga en cada página para que vaya germinando de forma invasiva en la mente del lector impaciente.

El asunto, como digo, es sencillo. Un matrimonio (Tricia y Ethan) acuden a una casa alquilada con aspiración de convertirla en la casa de sus sueños. Al llegar, resulta ser una mansión desangelada que ha servido de consultorio de una afamada psiquiatra (Adrienne Hale). La psiquiatra desapareció hace cuatro años sin dejar rastro y poco se sabe de ella, excepto que en esa misma casa atendía a sus pacientes.

Apenas el matrimonio ha puesto los pies en el enigmático casoplón, una descomunal nevada cae sobre la zona y quedan aislados del mundo. Pronto descubren que no tienen acceso a internet y que el nuevo hogar está plagado de misterios. Un retrato gigante de la doctora Hale se cuelga y descuelga de la pared como si tuviera vida propia, voces quejumbrosas rompen el eco de las estancias, alguna puerta se abre y cierra por arte de birlibirloque y una habitación secreta guarda cintas con sesiones de pacientes paranoicos que fueron grabadas mientras estaban siendo tratados por la doctora Hale.

Adelanto que hasta que no se escuchan las cintas no se sabe la aterradora sucesión de acontecimientos que condujeron a la desaparición de la psiquiatra. Entretanto, la narración crea una atmósfera que va a ir tornándose densa, espesa, asfixiante… y asoma la gran paradoja: las dimensiones de las habitaciones y la altura de los techos son enormes, pero se respira claustrofobia. En eso, un diez para Freida McFadden. Un thriller bien construido ha de conseguir que el lector perciba esa misma agonía vital. Eso es fundamental. Que le falte el aire, igual que a los personajes. Y que la lectura sea la misma pesadilla macabra que la que viven los personajes.

Confianza y traición, miedo, valentía, esperanza, obsesiones, pasiones y dilemas no resueltos, se agitan en un caleidoscopio que hibrida pasado, presente y futuro.

Muy recomendable este thriller psicológico de Freida McFadden para los que gocen con historias opresivas o giros inesperados que dejan fuera de juego. Para quienes duden de la bondad del ser humano o sospechen que puede albergar las más crueles intenciones con sus iguales. A mí me ha gustado más que su aclamada trilogía «La asistenta», reseñada también en este blog. En «Nunca mientas» no sobra ni una línea. Es redonda. Hasta la última frase, la más elocuente de todas. Quedaréis noqueados. Recordad, nunca hay que mentir.

Buenos días y buenas lecturas.

4 comentarios en “«Nunca mientas» de Freida McFadden

  1. Muchas gracias por tu, siempre, interesante reseña. Pero dadas la circunstancias pasaré de este libro. Lo pasé tan mal con El Psicoanalista de Katzenbach y con Vestido de novia de Lemaitre que me prometí no morir leyendo. Eso sí, reconozco el mérito de esta escritora para conectar con tantos lectores.

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    • Hola, Mamina, muy agradecida por tu aportación. Tengo pendientes esos dos títulos, pero aún no me he atrevido a hincarles el diente. A Lemaitre ya le conozco el estilo, desasosegante siempre y, a veces, truculento en exceso. De Katzenbach no sé nada. Las críticas invitan a leerlo, otra cosa es que sea de mi agrado. Las reseñaré en cuanto me decida con alguna de ellas.

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