“Agua salada” de Charles Simmons

Portada Agua     Hoy recomiendo “Agua salada”, una emocionante narración creada por Charles Simmons (1924-2017), desconocido escritor norteamericano por quien me he sentido cautivada desde la primera frase: “En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó” (…) .

     Tras descorrer el universo narrativo con este inicio tan fantástico, sospeché de inmediato que estaba pisando el umbral de algo fascinante. El amor brioso y la quietud del descanso eterno engarzados en el primer hilván de la novela. Cómo no iban a coserse mis pupilas al libro. Si a esto añadimos que luce la vitola de Errata Naturae, no es de extrañar que la cata de “Agua salada” haya dejado en mi paladar el regusto de un autor a tener en cuenta.

     El asunto que trae es una historia de amor —o una historia de historias de amor— que transcurre durante el verano de 1963 en una lengua de tierra abierta al atlántico. En ese lugar, de nombre Bone Point y aura idílica, la familia de Michael —el protagonista convertido en narrador— alquila una casa para disfrutar de sus vacaciones. En una construcción cercana habitan los Mertz, su deslumbrante hija Zina, el señor Strangfeld, Hillyer y algunos perros.

     El texto rezuma un realismo visceral, se diría que capaz de quebrar la calma de los océanos más tranquilos. La prosa es pulida, cómoda, sencilla, y la lectura alcanza pronto un ritmo acompasado al de vidas embarcadas en distintas naves del amor. En esta travesía, una se cuela en sus barcos y consigue enredarse en esos pedazos de vida cual polizón ansioso de aventuras. Buceando en aguas de delicado pelaje —qué historia de amor no lo es— Charles Simmons me ha hecho penetrar en personajes de voces delicadas, puras y diáfanas.

     Como asunto medular, la novela cuestiona el amor como aventura hermosa. Cualquier tipo de amor. Y a cualquier edad. El amor lícito, el conyugal, el arriesgado, el temprano, el vespertino y, por supuesto, el amor maduro. El descubrimiento de este sentimiento universal —según sea el perfil del protagonista que lo padece—, nos dejará confusos, aterrados, conmovidos, o heridos de muerte. Como sucede desde que el mundo es mundo, las pasiones amorosas son difíciles de sofocar. Imposibles, casi siempre. Otra cosa es que nos ilusionemos creyendo haberlas sofocado. Lo cierto es que, en la mayoría de las ocasiones, siguen incrustadas en la penumbra neblinosa de nuestra intimidad.

     La trama pretende descifrar el enigma de la pasión, pero al aproximarnos al plumaje tornasolado de los personajes, vemos que el descubrimiento de este enigma está al alcance de pocos. De casi nadie. Guiados por nuestras cábalas, nos vamos a equivocar a la hora de dar con quién se enamora de quién. Como extenso abanico que a todos ventea, la necesidad de sentirnos amados es, pues, la placenta de la novela.

     La narración posee un tono turbador que atraviesa de principio a fin. A los personajes se les escapa el alma de sus manos. Algunas veces, Charles Simmons me ha conducido a esta realidad con descripciones alegres y plenas de luz. En otros, han sido duras, amargas, quebradizas. Como se conoce el fatídico final, a medida que se avanza en la lectura a una se le va encogiendo el corazón hasta faltar el aliento.

     Como breve inciso diré que algunos diálogos guardan fuertes ecos orteguianos, de modo que se me antojaban reproducciones desdibujadas de formidables axiomas del celebérrimo ensayo de nuestro pensador“Estudios sobre el amor”. Puede consultarse reseña en este blog.

     La novela está inspirada en la obra “Primer amor” de Iván Turgénev (1818-1883). No he leído la del ruso. Lo cierto es que el francés condensa las virtudes de la buena prosa y crea un vínculo de confidencialidad con el lector que te engulle. Por la pulcritud de su trazo. Por ahondar en el sentimiento de plenitud que da el amor, y también, del desasosiego y vacío que deja la pérdida de seres a quienes hemos querido.

     En definitiva, Agua salada es una novela para disfrutar. Aunque es la única obra de Charles Simmons traducida al castellano posee la riqueza de un autor de primera fila.

     Buenas noches y buenas lecturas.

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One thought on ““Agua salada” de Charles Simmons

  1. Como te comentaba ayer, te leería hoy. Y como te comentaba hoy, justo esta mañana me lo han regalado. Así que nada, ya sabes, ganazas de ir buscando momentos para ir rebajando esa lista de pendientes y eh, de apetecibles.
    Me ha gustado lo que cuentas tú tb sobre él.

    Muchos besitos. Nos vemos entre letras.

    Me gusta

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