Entrevista a Raquel Alonso

20180704_102715(4).jpg     Valencia, junio de 2018

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¿Cómo nació la idea de escribir este testimonio tan duro? Explícame cómo fue el proceso creativo

      La idea nació con el fin de luchar contra la repulsa social que estaban sufriendo, sobre todo, mis hijos. Pensé que, si sacaba a la luz toda la verdad y daba la cara, quedarían libres y, al mismo tiempo, se sentirían orgullosos. Por otro lado, me nacía la necesidad de ayudar a otras personas que hubieran pasado lo mismo que yo o que les estuviera ocurriendo en ese momento. Hay muchas necesidades que cubrir en este tipo de casos.

      El proceso fue duro, estuvimos de acuerdo tanto la editorial como yo, en que el testimonio debía ser en primera persona y relatado íntegramente por mí. Tan solo yo sería capaz de escribir mis sentimientos, mis emociones y todo lo que ocurrió en ese periodo de tiempo. Quiero agradecer a la editorial que respetara todo el contenido tal y como lo escribí.

¿Cuál ha sido tu peor enemigo al sentarte a escribir una historia tan íntima y tan dolorosa, te asaltó alguna duda o tuviste algún parón mientras estabas con la novela?

      Mi peor enemigo fueron los recuerdos, el dolor, la soledad, la angustia, el miedo. Era volver a revivir todo lo pasado, también es cierto que, de alguna forma, me ayudó como terapia.

      Tuve muchos parones. Fue un proceso bastante inestable. A veces, me tiraba semanas sin poder escribir, y otras no podía parar y pasaba noches enteras escribiendo.

¿Has contado todo lo que has querido contar o quedan muchas experiencias en el tintero?

      He contado lo que he podido. Era consciente de que el libro lo leería mi familia, amigos y personas que me quieren, por lo que tuve que medirlo mucho. El libro se queda en una anécdota de todas las experiencias por las que pasé, pero todo eso había ocurrido ya y no me parecía necesario que sufrieran más. Probablemente, si hubiera escrito todo íntegramente no se hubieran recuperado jamás.

En el oficio de escribir ¿quién es peor enemigo, no tener una historia o no saber contarla?

      Yo creo que no tener una historia. Si la tienes, todo fluye solo, las palabras, los sentimientos. Piensas en el lector y te acercas a él. En mi caso fue así.

La portada es muy sugerente para el lector. ¿Leerías este libro si te tropezaras con él en una librería?

      Desde luego, me llamaría la atención. Probablemente, lo compraría solo porque es una historia real, de un tema que apenas se habla, salvo cuando se comete un atentado. Me intrigaría saber cómo se vive con un yihadista.

¿Has querido ayudar a las mujeres que han vivido este infierno y aún permanecen en silencio o has escrito por puro efecto catártico?

      Uno de los principales objetivos ha sido ayudar a las mujeres que han pasado y están pasando ese infierno. De momento, la mayoría permanece en silencio, pero ya hay alguna que se ha atrevido a hablar y dar la cara también.

     Se han puesto en contacto conmigo muchas mujeres. De momento, lo único que puedo hacer es escucharlas, mientras abro camino ante las instituciones para poder darles una respuesta a ellas y, sobre todo, para proteger a esos menores que son adoctrinados en el ámbito doméstico sin que a nadie parezca preocuparles.

¿Han sido tus hijos un freno o un empujón para desnudar en el papel estas experiencias que has vivido con ellos?

      Para mí han sido un empujón siempre, ellos me salvaron la vida. Si no hubieran existido, no creo que hubiera sido capaz de hacer todo lo que he hecho. Todo lo que vivimos nos unió muchísimo. Ellos dicen que somos los tres mosqueteros. Son mi motor y mi orgullo.

¿Crees en el amor?

      Creo que el amor, pero de otra manera. Cuando uno es joven se entrega fácilmente, en mi caso fue un amor extremo, exagerado, éramos la felicidad hecha pareja. Ahora creo en un amor más sosegado, sin dependencias, sin ataduras, aún así no sé si podría volver a llegar a comprometerme. Pasé tantos años en una jaula, que desde que pude empezar a volar, aunque con las alas medio rotas, no me han quedado ganas de volver a involucrarme en una relación.

¿Qué es para ti la religión, Raquel?

      Para mí es algo íntimo entre Dios y yo. Es vivir en valores, valores que cada vez faltan más en nuestra sociedad, valores basados en el respeto hacia los demás, la tolerancia, el vivir en armonía e intentar ser cada vez mejor persona.

¿Eres creyente “a pesar de” todo lo vivido o “gracias a” todo lo vivido?

      Siempre he sido creyente, aunque no practicante. “A pesar de lo vivido” creo en Dios, le sigo dando las gracias todas las noches por todo lo que me da. La vida es fugaz y hay que aprender a vivir con ilusión, aprender a construir desde la desgracia, aprender a perdonar, que la experiencia se convierta en algo positivo para ti y los que te rodean.

¿Por qué el amor nos ciega?

      Esa pregunta me recuerda a mi juventud, siempre mis amigas y yo decíamos, “el corazón tiene razones que la razón no conoce”. No hay explicación para eso.

Dime un libro que te lleves a la cama porque te da paz

      “Mujercitas” es mi libro desde siempre.

¿Qué poso quieres que quede en el lector tras cerrar tu novela?

      Que pase lo que pase en la vida, se puede salir, que de las experiencias se aprende, y que si eres capaz de luchar, no solo acabarás volviendo a encontrar tu camino, sino que puedes abrir el de muchas personas. Que no nos debemos creer invencibles, siempre vemos muchos casos en los medios, de agresiones, violaciones, accidentes, terrorismo y siempre pensamos que a nosotros no nos va a pasar nada, que no nos tocará, nosotros vivimos en una familia estructurada, nuestro trabajo, nuestra vida ordenada y somos ajenos a las desgracias de los demás, pero a todos nos puede tocar un giro en la vida, a veces bueno y a veces terrible, un giro que cambie tu vida para siempre, por ello no debemos juzgar tan fácilmente como se hace en esta sociedad.

¿Crees que los libros nos ayudan a sanar?

      Por supuesto. Los libros nos dan alas, nos aportan experiencias, vivencias, sueños. No sé qué sería de mi vida sin ellos.

¿Has pensado en escribir una segunda parte o en escribir un segundo libro?

      Se me ha pasado por la cabeza, más que una segunda parte, otro libro que recoja las experiencias de otras personas, que sirva para que, de algún modo, puedan sacar su dolor. Me lo propusieron ellas, que por qué no las daba voz, que por favor no callara, que aunque ellas no tenían el valor para hacerlo, era necesario que se conocieran todos los casos. Si supieras todo lo que he oído, mi historia se convierte en un paseo por el parque.

¿Ves “Casada con el enemigo” llevada a la gran pantalla?

      No lo sé. He visto muchas películas que no se corresponden con la realidad del escritor. Tendría que existir un fuerte compromiso con la verdad y el rigor profesional. Si llegara a la gran pantalla, tendría que aportar, pero seguro acercaría este problema de forma más amplia a la sociedad. Un problema que nos es ajeno, cuando en realidad todos los días jóvenes son captados a través de las redes, menores adoctrinados y mujeres a convivir con el enemigo por miedo.

¿Crees haber ayudado a tus hijos con la publicación de esta novela?

      Sin lugar a dudas, les ha fortalecido mucho, se han sentido orgullosos. Una noche me dijeron: “Gracias mamá”. No es lo mismo ser hijos de una escritora que de un terrorista. Son palabras que me llegaron al alma y que reflejan el dolor por el que han pasado. Para ellos la detención de su padre fue una vergüenza, se sentían débiles, bajaban la cabeza. Con el libro les transmití que ellos no eran los culpables de que su padre hubiera elegido un camino equivocado, que debían ir con la cabeza alta como lo hacía mamá.

Estás ahora en plena promoción. ¿Cómo estás llevando este idilio?

      Es algo necesario para acercarse al lector. Me llena enormemente la empatía que se genera entre ellos y yo. Nunca pensé que la gente se acercaría a mí para mostrarme su apoyo. He recibido el cariño de todos mis lectores. Solo por eso ya me ha merecido la pena.

¿Amamos porque creemos en las personas, o es al revés, creemos en las personas porque las amamos?

      Yo creo que amamos porque creemos en ellas, porque confiamos, porque las respetamos. Yo nunca podría amar en quien no creo.

En tu novela hay mucho dolor, pero también hay mucha lucha y, sobre todo, muchísimo coraje. ¿Qué precio se paga cuando está una sola luchando por lo que quiere?

      El precio es altísimo. Te olvidas de ti misma, de quién eres, acabas por no reconocerte, no piensas, solo actúas y haces lo que debes. Después, es muy difícil volver a recomponerse. Te tienes que volver a reconstruir, volver a lo que te gusta, a tus costumbres, a tus valores. Es complicado, pues en un periodo tan largo hay conceptos que acabas por interiorizar y lleva tiempo cambiarlos. Aún no sé si lo conseguiré, pero estoy en ello.

¿Cómo crees que son tus lectores ¿sabes quiénes son?

      La verdad es que entre las personas que se han puesto en contacto conmigo, hay perfiles muy distintos. Mujeres a las que las ha consternado, hombres que te admiran por tu valentía, profesionales que aplican tu experiencia, víctimas que han sufrido lo mismo, que se ven reflejadas y aliviadas. Eso me ha llenado y animado mucho, porque mi intención al escribirlo fue intentar llegar a todos, y creo que lo he conseguido.

Finalmente, ¿qué libros han ayudado a Raquel Alonso para acabar con los enemigos que se ha ido encontrando por la vida?

      “Los cinco” en mi infancia. Los recuerdo con cariño, eran aventureros, no tenían miedo y siempre resolvían el misterio. Vázquez Figueroa con “Océano”, “Yaiza” y “Mar adentro”. Y mi preferido, John Grisham. He leído todos sus libros. En cada novela te hace reflexionar. Si realmente lo que cuenta es una novela, o hay mucho de verdad en lo que escribe, como en mi caso, muchos pensarían que podría ser ficción, pero como se dice: “La realidad supera siempre la ficción”.

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2 respuestas a “Entrevista a Raquel Alonso

  1. Estupenda entrevista, gracias por compartirla.
    Vengo de leer tu reseña por lo que entiendo perfectamente lo doloroso le ha tenido que resultar hablar de los recuerdos y de ese pasado, puf… solo de pensarlo me angustia a mí también.
    Y comparto con ella varias cuestiones, principalmente respecto a los libros. Qué sería de mi vida sin ellos…
    Aunque no llevaría Mujercitas a la cama 😉

    Besos.

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