“El extraño verano de Tom Harvey” de Mikel Santiago

ex     Acudo al diccionario, busco la palabra trepidante y allí encuentro: “que se desarrolla de forma muy rápida, movida y emocionante”. El extraño verano de Tom Harvey puede definirse, exactamente, en estos términos. Así que digo bien si afirmo que Mikel Santiago (Portugalete, 1975) ha escrito una novela trepidante. Un thriller que bajo el corsé clásico del whodunit (¿quién lo hizo?), el autor de La última noche en Tremore beach —reseñada en este blog— y de El mal camino, se desafía a sí mismo como escritor y nos invita a descubrir un crimen al más puro estilo Agatha Christie.

     Está contada en primera persona, por ser éste el cauce más apropiado para que el lector, más que letras agolpadas unas sobre otras y acodadas sobre los párrafos, vea una historia. A través de capítulos cortos y con las notas de un saxo coqueteando a ritmo de jazz, una entra en los meandros de la intriga con la gravedad de un paso fúnebre. Allí escucha el eco de las palabras. Porque sí, la historia tiene eco. Un eco hermético, próximo y oscuro de intriga, y otro más sordo, pálido y lejano, de miedo. Así que Mikel Santiago aquí es un poco S. King —solo a veces— y un bastante Patricia Highsmith en El talento de Mr. Ripley, por el decorado escogido, que es el sur de Italia. Sin embargo, si tuviese que quedarme con un autor cuya sombra gravitase sobre mi memoria al leer estas páginas, solo con uno, escogería a la gran maestra inglesa de la novela policíaca, ya que la novela respira Agatha Christie por los cuatro costados. Incluso ese pueblo costero donde trascurre la acción, se asemeja mucho al que aparece en la adaptación cinematográfica que se hizo de su famosa obra Muerte bajo el sol.

     Como decía, al estar escrita en primera persona, no entramos en la historia con cautela, sino más bien, caemos de bruces en ella. Cuando miramos el reloj por primera vez, llevamos ya unas horas dentro de ella y sabemos bien cuáles son las inseguridades que atenazan a Tom Harvey, conocemos sus flaquezas, las grietas de sus miedos y la intensidad de sus deseos más íntimos.

     Con Tom Harvey creo que Mikel Santiago ha creado un personaje magnético, que nos seduce porque es un tipo de lo más normal. Un chico como nosotros, que sufre y padece por las mismas cosas que todos sufrimos y padecemos, y también, porque quiere las mismas cosas que todos deseamos. La senda emocional de este joven saxo tenor está cosida de reveses sentimentales —quien esté libre…— y él, llegado ese punto de sazón que es la madurez, busca encauzar su vida del modo más seguro y definitivo, que no es otro que encontrar a la mujer de sus sueños. Así que, además de solucionar el crimen, lo de Harvey será un caminar por la vida afanoso por recuperar a Elena, esa mujer bella, inteligente, elegante, y ahora también millonaria, a la que siempre amó.

     Dicho esto, conviene aclarar que el amarre de la novela, su mayor destello, no está en la creación de personajes o en la descripción de ambientes, sino en una trama compleja que nos tiene bien atados por su intriga. Una intriga contra la que, además, nada podemos hacer excepto seguir leyendo. Habrá que avanzar en los capítulos para digerir las pistas en la dosis pautadas por el escritor. Es una intriga mantenida, sostenida, y a veces, contenida. Y desde luego, es mejor que así suceda, pues en todo thriller, se vista como se vista —el misterio siempre se viste de intriga— el asunto es ése, que haya sorpresa, que exista tensión. En estos casos, mientras hay intriga hay esperanza. Quizás, después de obsequiarnos con dos thrillers de gran hondura psicológica —sus dos anteriores novelas— a Mikel Santiago le apetecía cambiar de registro, porque está claro que se ha producido un brusco viraje. Aquí se centra en tejer una trama mucho más elaborada, donde el lector va a jugar continuamente con teorías sobre la identidad del asesino.

     ¿Y cómo nos atrapa? Con sus herramientas de siempre. Con su hábil manejo del lenguaje, con sus ricas expresiones, con sus insinuaciones y, sobre todo, con una trama formidablemente urdida en su intriga. He dicho intriga, no miedo, que también lo hay, porque el miedo, bien mirado, también es una forma de intriga, por ese no saber qué va a pasar.

     No voy a contar la historia. La tenéis en cualquier entrada en la que se hable del libro. Solo daré unas pinceladas del catafalco de la trama y os adelanto que es un auténtico rompecabezas.

     Tom Harvey (el narrador) recibe una llamada telefónica de su viejo amigo Bob Arldan, un pintor famoso que resulta ser el padre de Elena, su primera esposa. Él no responde a la llamada y quince minutos después, el cuerpo de Bob aparece con la cabeza rota —he dicho que es un rompecabezas, véis— tras desplomarse como un fardo desde el balcón de su casa.

     Los hechos trascurren en Tremonte, una bella región costera al sur de Italia donde, al parecer, el tal Bob tenía muchos enemigos. Además, la muerte de la guapa Carmela Triano —aún por aclarar— pudo tener algo que ver con el final de Bob, pues la joven había sido su modelo.

     Aunque en algunos episodios asoma el miedo —a mí me da miedo casi todo—, hay menos sangre que en King —apenas hay, de verdad—y, en general, se lee sin mucho sobresalto. Lo que sí abundan son esas escenas que tanto gustan a Mikel Santiago de lluvia en la noche, viento que silba y personajes que se citan para verse las caras, como ésa que Harvey recibe de un tipo anónimo para que acuda a la una de la madrugada al lugar donde descansan los restos de un antiguo monasterio. El que no ha leído nada del autor que debe asustarse, pues la trama tiene más de seguir la pista del crimen que de querer aterrarnos.

     Mikel Santiago sabe pactar con el suspense y demuestra su habilidad con una sorprendente y afortunada maniobra. Los capítulos están llenos de giros, hay guiños en cada esquina. Una lee y se lo pasa bien, sufre un poco, pero sobre todo, se divierte y entretiene. Hay muchos personajes, sí, pero están todos muy bien definidos, de modo que en esta madriguera no cabe la confusión. Y todos, absolutamente todos (en suma, una docena, de variada ralea y condición), irán sembrando pistas y despertando sospechas con mensajes ocultos, habitaciones inventadas, lienzos dobles, yates de lujo, sinuosas carreteras y peligrosos acantilados. Galeristas de arte, marchantes, jardineros, cineastas, escritoras, vigilantes de seguridad, hombres mujeriegos y atractivas modelos, tipos obsesivos, y personajes con algún rasgo bipolar. Todos, repito, se convertirán en sospechosos. 

     Con todo, lo que importa —vuelvo otra vez sobre lo mismo—, es que consigue que se nos peguen las pestañas al texto. Si la intriga es el más firme apoyo de un escritor de misterio, al igual que la admiración es el más sólido pilar que sostiene el idilio de dos amantes, Mikel Santiago es, dentro del género, el autor español más asentado. Nuestro ritmo cardíaco va a ir alterándose a golpe de capítulo, rompiendo su cadencia regular de sístoles y diástoles. Y las últimas páginas, ay, ésas son de ataque, como si nos hubiesen asestado un mazazo en toda la cabeza —de nuevo, el rompecabezas—. Los cardiólogos ponderarán si hemos llegado a una extrasístole, a una taquicardia o a una bradicardia. 

     En definitiva, hay sorpresa final, como en los cumpleaños infantiles. Y como en ellos, también nos iremos a casa felices y contentos, porque habremos disfrutado mucho con esta intensa novela policíaca. Qué más queremos.

     Buenas noches y buenas lecturas.

Mikel-Santiago

5 thoughts on ““El extraño verano de Tom Harvey” de Mikel Santiago

  1. Gran reseña! De verdad que me lo apunto; especialmente tras ver todas esas referencias a grandes escritores como: Patricia Highsmith o Agatha Christie y la verdad es que no hay nada mejor que encontrarte con una buena novela negra o un thriller que te engancha y atrapa. Saludos!

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  2. ME gusta mucho el estilo de Mikel, muy entretenido y devorador. De momento solo he leído ” El mal camino”. Este que traes hoy, me apetece, seguramente lo acabaré leyendo, pero necesito coger distancia, porque un grupo de blogueras casi lo destripan en Twitter. Hicieron una lectura conjunta y comentaron demasiado en abierto. Así que quiero que pase un tiempo hasta que me olvide un poquito de él.
    Besos y magnífica reseña, como siempre.
    BEsos amiga.

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